Este 3 de agosto se cumplen 28 años de la toma de Miraflores, ocurrida en 1998, uno de los episodios más dolorosos del conflicto armado colombiano. Durante el ataque, miembros de la Fuerza Pública fueron secuestrados por las FARC-EP y sometidos a un prolongado cautiverio que dejó profundas afectaciones físicas, emocionales y familiares.
Detrás de cada soldado privado de la libertad hubo también una familia esperando, enfrentando la incertidumbre, el miedo y las consecuencias de una ausencia impuesta por la violencia. Por eso, recordar esta fecha no significa únicamente regresar a los hechos, sino reconocer la dignidad de quienes los padecieron y mantener vigentes sus derechos como víctimas.
La Corporación milvictimas representa ante la Jurisdicción Especial para la Paz a soldados víctimas de la toma de Miraflores, acreditados dentro del Caso 01: Toma de rehenes, graves privaciones de la libertad y otros crímenes concurrentes cometidos por las FARC-EP.
Nuestra labor continúa orientada a que sus voces sean escuchadas, sus daños sean reconocidos integralmente y su participación tenga una incidencia real en el proceso. Después de 28 años, las víctimas aún esperan que los comparecientes asuman plenamente su responsabilidad y contribuyan de manera efectiva a la reparación que ellas y sus familias merecen.
La libertad puso fin al cautiverio, pero no a sus consecuencias. Por eso, su memoria permanece y también permanece la exigencia de verdad, justicia y reparación.








