Cada 9 de abril, Colombia conmemora el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, una fecha establecida por la Ley 1448 de 2011 para reconocer a quienes han sufrido las consecuencias del conflicto armado y reafirmar el deber del Estado y de la sociedad con la verdad, la dignidad, la reparación y la no repetición. Este 9 de abril de 2026, la conmemoración vuelve a recordarnos que la memoria no puede ser un acto simbólico aislado, sino un compromiso permanente con la justicia y con el cierre de las brechas de exclusión que aún persisten.
En esa reflexión nacional, es indispensable insistir en el reconocimiento pleno de los miembros de la Fuerza Pública víctimas y de sus familias. Durante años, muchos de ellos han debido enfrentar no solo los impactos del conflicto, sino también barreras de invisibilización, lecturas incompletas de su sufrimiento y obstáculos para acceder de manera efectiva a sus derechos. Hablar de memoria y solidaridad también implica reconocer que no puede haber una reparación verdaderamente integral mientras subsistan exclusiones, silencios o tratamientos desiguales frente al dolor de quienes también padecieron secuestro, minas antipersonal, homicidios, desaparición, lesiones, desplazamiento y otras graves afectaciones en el marco del conflicto armado. El marco normativo de víctimas en Colombia se desarrolla justamente dentro de una lógica de atención, asistencia y reparación integral en el contexto de la justicia transicional.
Por eso, esta fecha debe ser también una oportunidad para renovar el compromiso con una justicia que escuche, reconozca y repare sin exclusiones. Cerrar brechas significa avanzar en el acceso real a la acreditación, la representación judicial, la atención psicosocial, las medidas de reparación y los espacios de participación, pero también en la transformación de imaginarios que han marginado a sectores de víctimas cuya voz merece estar en el centro de la conversación pública. La construcción de paz exige una mirada completa sobre el universo de víctimas y una voluntad decidida de dignificar todas las experiencias de sufrimiento, sin jerarquías ni omisiones.
Desde la Corporación MilVíctimas reafirmamos, en este Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, nuestro compromiso con la defensa de los derechos de los miembros de la Fuerza Pública víctimas y sus familias, así como con el fortalecimiento de una justicia transicional más incluyente, más humana y más restaurativa. Recordar también es actuar. Y actuar, hoy más que nunca, significa seguir abriendo caminos para que la verdad, la reparación y el reconocimiento lleguen a quienes durante demasiado tiempo han esperado ser vistos con la dignidad que merecen.








