Ante el debate que atraviesa la Jurisdicción Especial para la Paz, desde MilVíctimas consideramos necesario fijar una posición clara: Colombia no gana debilitando la justicia transicional, pero su legitimidad también depende de su capacidad para garantizar derechos y producir resultados concretos para las víctimas.
Durante años hemos acompañado a miembros de la Fuerza Pública víctimas y sus familias ante la JEP, especialmente en procesos como el Caso 01 y el Caso 10.
Estos escenarios han permitido hacer visibles hechos, reconocer experiencias y construir una memoria que el país y las nuevas generaciones deben conocer. Ese valor debe preservarse.
Pero respaldar la institucionalidad de la JEP no significa dejar de exigirle.
La centralidad de las víctimas debe traducirse en participación efectiva, debido proceso, acceso a la justicia, garantías judiciales e incidencia real. Y, después de años de participación, también es legítimo preguntar:
¿Qué resultados concretos está dejando este proceso para las víctimas?
A esto se suma un asunto fundamental: la equidad en la representación.
No existen víctimas de primera y de segunda categoría, ni debería haber representaciones de primer y segundo nivel.
Todas las víctimas merecen contar con equipos jurídicos y psicosociales sólidos, técnicamente preparados y con recursos suficientes para participar en condiciones reales de igualdad.
La justicia transicional no puede reproducir desigualdades entre las mismas víctimas ni permitir que unas organizaciones cuenten con mayores capacidades de representación mientras otras deben cumplir la misma labor con menos herramientas.
La centralidad de las víctimas también se demuestra allí: en que ninguna voz tenga menos posibilidades de ser escuchada por falta de capacidad jurídica, técnica, territorial o psicosocial.
Desde MilVíctimas creemos en una JEP sólida, pero también más cercana, equitativa y capaz de demostrar que la participación tuvo sentido.
Defender la justicia transicional también significa exigir que funcione para todas las víctimas.








