MilVíctimas conmemora el atentado contra la Escuela Superior de Guerra y reafirma su compromiso con las personas y familias afectadas.
El 19 de octubre de 2006, un carro bomba impactó a la Escuela Superior de Guerra y a la comunidad de la Universidad Militar Nueva Granada. Veinte años después, recordar lo ocurrido implica reconocer a quienes sobrevivieron, escuchar a sus familias y mantener presentes sus necesidades de verdad, justicia y reparación.
Hoy, la directora ejecutiva de MilVíctimas, Giovanna Ortega, participa en un conversatorio en la Universidad Militar Nueva Granada. En este espacio, hace un llamado a superar la distancia entre el reconocimiento jurídico de los miembros de la Fuerza Pública víctimas y la garantía efectiva de sus derechos.
“Reconocer a las víctimas de la Fuerza Pública no divide la memoria del conflicto: la hace más completa”, señala la directora.
Para MilVíctimas, esta conmemoración también recoge un trabajo sostenido de documentación y representación. En septiembre de 2022, la Corporación presentó ante la JEP de una ampliación de su informe que incorporó relatos y evidencias de las afectaciones físicas y psicosociales sufridas por civiles y militares en el atentado. Con este aporte, buscó contribuir al reconocimiento de las víctimas y a la comprensión integral del daño.
En noviembre de 2024, MilVíctimas presentó alegatos en el proceso de amnistía de Marilú Ramírez Baquero, solicitando declarar no amnistiable la conducta relacionada con estos hechos. También solicitó trasladar el caso al Macrocaso 10 de la JEP, como parte de sus actuaciones en defensa de los derechos de las víctimas.
Durante su intervención, Ortega pone especial atención en las heridas que persisten con el paso del tiempo: las afectaciones emocionales, los cambios en la vida familiar y las dificultades para reconstruir los proyectos de vida. Por ello, insiste en la necesidad de fortalecer la rehabilitación, el acompañamiento continuo y las condiciones para una participación efectiva ante la justicia.
“La memoria debe transformarse en conocimiento, en educación, en protección de los derechos humanos y en garantías de no repetición”, expresa.
A veinte años del atentado, desde MilVíctimas honramos a las víctimas y expresamos nuestra solidaridad con sus familias y con ambas comunidades académicas. Recordar sus historias nos compromete a seguir trabajando para que el reconocimiento se traduzca en atención, justicia y dignidad.








